Bajo la sombra de un árbol que hoy simboliza la fortaleza y la vida eterna, la comunidad se reunió en una emotiva ceremonia encabezada por el Obispo Fidencio López Plaza para honrar la memoria de los fallecidos y pedir por la sanación de los heridos.



Abrazados por la fe y el silencio de un luto compartido, familiares, amigos y autoridades civiles se congregaron este viernes para participar en la Santa Misa en honor a las víctimas del trágico suceso ocurrido hace nueve días en este lugar. La ceremonia, más que una despedida, se convirtió en un acto de resiliencia colectiva marcado por la liturgia y la bendición de símbolos que buscan perpetuar la memoria de quienes partieron.
«Resucitar antes de morir»: El mensaje de consuelo
Durante la homilía, el Obispo de la Diócesis de Querétaro, Fidencio López Plaza, ofreció un mensaje centrado en la trascendencia del amor y la justicia. El prelado exhortó a los presentes a encontrar un sentido en medio de la tragedia, proponiendo que «el cielo se vive desde el suelo» a través del servicio a los demás.
En un momento de profunda introspección, el Obispo abordó el sentimiento de abandono que suele acompañar al duelo, recordando el «grito de Jesús en la cruz» como un reflejo del dolor humano que Dios no ignora, sino que acompaña.
Símbolos de fe: Cruces y el árbol de la vida
Uno de los momentos más significativos de la jornada fue la bendición de diez cruces, de madera y cantera, que representaron a Ángela, Diana Michelle, Juan Carlos, María Claudia, Aurelio, Jonathan Benito, Jonathan Margarito, Concepción, Marlene y Elia. Al elevarlas, la comunidad reafirmó su compromiso de no olvidar.
Asimismo, la ceremonia concluyó con un acto cargado de simbolismo: la bendición de un árbol robusto que preside el sitio.
«Este árbol no se cayó porque tiene raíces y un tronco fuerte; Dios quiere que seamos así, firmes para aguantar los golpes de la vida», expresó el Obispo López Plaza, vinculando la naturaleza del lugar con la esperanza de la resurrección.
Solidaridad comunitaria
El evento contó con la presencia del párroco local y el presidente municipal, Oscar Pérez Martínez, quien fue reconocido por su acompañamiento a las familias en estas «horas difíciles». Al cierre de la eucaristía, los asistentes compartieron un refrigerio, reafirmando los lazos de fraternidad en un sitio que, de ahora en adelante, será recordado como un punto de encuentro, oración y paz.
Claves de la jornada:
- Homenaje: Se pidió por el descanso de 11 personas y la salud de quienes aún permanecen hospitalizados.
- Solidaridad: Representantes de diversas comunidades de Amealco se unieron al duelo.
- Llamado: El Obispo instó a «hacer de este lugar una historia de fe y esperanza».
