¿Sabías que Amealco estuvo en la mira de un ambicioso proyecto de tren interoceánico en 1877?

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En la primavera de 1877, mientras México transitaba por una profunda reorganización política, las páginas del diario El Combate dieron cuenta de un ambicioso plan de infraestructura que buscaba transformar la conectividad comercial del país. Entre los proyectos sobre la mesa del gobierno provisional, destacaba la propuesta de la Compañía del Ferrocarril Interoceánico Mexicano, Limitada, la cual contemplaba una ruta que cruzaría el corazón de la República e incluía al municipio de Amealco como un punto estratégico de su trazado.

Un puente de vía férrea entre dos océanos

De acuerdo con las crónicas y traducciones de la prensa internacional de la época, el proyecto ferroviario tenía como objetivo conectar un puerto del Golfo de México con otro en el litoral del Pacífico. La línea propuesta estaba diseñada para partir desde Antón Lizardo, en Veracruz, y concluir en San Blas, Nayarit.

Amealco figuraba en una selecta lista de tránsito que buscaba enlazar los principales centros demográficos, agrícolas y comerciales del siglo XIX. La ruta completa proyectada incluía pasos por:

  • Veracruz y Puebla: Córdoba, Orizaba, Tehuacán, Atlixco.
  • Zona Centro: Cuautla, Chalco, Texcoco, Ciudad de México, Cuautitlán, Tula y Amealco.
  • Bajío y Occidente: Celaya, Salamanca, Irapuato, Pénjamo, La Piedad, Zamora, La Barca, Ameca, Tequila y Tepic.

El dato: Para financiar la obra, la compañía solicitaba al gobierno una subvención de $8,000 pesos por cada kilómetro construido, los cuales se pagarían en bonos respaldados por el 8% de los productos de todas las aduanas marítimas del país.

Banco hipotecario y beneficios económicos

El plan no solo se limitaba a las vías del tren. El contrato integraba el establecimiento de un Banco Hipotecario manejado bajo principios liberales, el cual operaría en concesión con el ferrocarril. Esta institución buscaba subsanar las limitaciones del sistema bancario de la época en la capital, abriendo nuevas facilidades de crédito para los poseedores de propiedad raíz y el sector mercantil.

Asimismo, la empresa ofrecía avanzar al gobierno provisional un préstamo de dos millones de pesos en porciones quincenales de $100,000 para ganar la aprobación del Congreso.

Entre el progreso y el recelo político

A pesar de que los analistas de la época veían en este transporte masivo la llave para que México pudiera desarrollar sus recursos y competir en los mercados extranjeros con productos agrícolas, minerales y manufacturas, el proyecto no estuvo exento de debate.

La prensa de 1877 observaba con cautela el peso de la inversión extranjera en las decisiones del Ministerio de Hacienda. No obstante, el sector progresista veía con optimismo que, con la instalación del Congreso, se lograra una ratificación que impulsara finalmente la industria nacional. Aunque el devenir histórico tomó rutas distintas, las páginas de la historia dejan constancia de que Amealco estuvo proyectado para ser una pieza clave en la gran arteria del comercio interoceanico mexicano.

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