En el corazón del municipio de Amealco de Bonfil, a pocas cuadras al sureste del Jardín Principal, se erige la Capilla del Señor de Chalma —conocida por la comunidad como “Chalmita”—. Este templo del siglo XIX no solo representa un punto de devoción local al Cristo Negro, sino que conserva en sus muros una tradición oral que documenta los orígenes de su edificación.

El origen: Una aparición persistente en la barda de un corral
Se dice que la edificación de la capilla a principios del siglo XIX responde a una leyenda arraigada en la memoria colectiva del municipio. El relato popular narra que, en los terrenos que pertenecían a Don Erasmo Sanabria, la imagen del Señor de Chalma aparecía reiteradamente cada mañana sobre la barda de los corrales.
Pese a que el propietario recogía la imagen y la entregaba al párroco Francisco Velázquez, la representación del Cristo volvía a manifestarse al día siguiente en el mismo sitio. Ante la persistencia del suceso, el sacerdote concluyó que la voluntad de la imagen era permanecer en ese punto específico.
El templo comenzó a construirse gracias a la donación del terreno por parte de la familia Sanabria y a las colectas promovidas por el cura Velázquez. Posteriormente, los trabajos de decoración y los acabados finales fueron concluidos bajo la gestión del cura Gilberto Quiróz Sánchez.
Arquitectura popular catalogada por el INAH
El recinto destaca por su sencillez y por mantener los elementos de la arquitectura vernácula del Amealco colonial y decimonónico. Catalogada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la edificación conserva sus características originales de construcción popular:
- Estructura: Muros gruesos de adobe recubiertos con aplanado en tono rosa.
- Cubierta: Techo a dos aguas sostenido por morillos (vigas de madera) y tejas de barro.
- Interior: Una falsa cubierta de duela de madera en adecuado estado de conservación.
A diferencia de la Parroquia de Santa María de Amealco, “Chalmita” se clasifica dentro del patrimonio religioso menor, funcionando como un espacio de culto barrial.
Sincretismo y devoción arraigada
Ubicada sobre la calle Hidalgo (colonia Centro), la capilla refleja la traslación regional de la fe hacia el Señor de Chalma, cuyo santuario principal se localiza en Ocuilan, Estado de México, uno de los centros de peregrinación más importantes del país. En Amealco, la devoción adoptó un carácter propio, integrado a la vida cotidiana de los vecinos al grado de dar nombre a comercios locales y referentes urbanos de la zona.


