La noche del 15 de septiembre de 1973, cuando estaba a punto de concluir su gobierno, Juventino Castro Sánchez tomó una decisión poco habitual: en lugar de encabezar en la capital queretana la ceremonia del Grito de Independencia, decidió celebrarla en Amealco, el pueblo donde había nacido.
Era el último Grito de su administración.
Castro Sánchez había encabezado cinco ceremonias de Independencia en la capital del estado. Pero aquella noche de 1973 quiso regresar a su tierra natal. Mientras el gobernador se encontraba en Amealco, en Querétaro capital dejó como representante al alcalde interino Manuel Trejo Vega, quien encabezó la ceremonia desde el balcón principal de la Casa de la Corregidora.
El episodio quedó registrado como una de las particularidades de la historia política de Querétaro: el último Grito de Independencia de Juventino Castro Sánchez como gobernador tuvo como escenario Amealco.

De Amealco al gobierno de Querétaro
Juventino Castro Sánchez nació en Amealco el 25 de enero de 1919. Antes de convertirse en gobernador desarrolló una trayectoria empresarial y política que lo llevó a ocupar, entre otros cargos, la presidencia municipal de Querétaro.
En 1967 llegó a la gubernatura del estado, cargo que ocupó hasta 1973.
Su administración coincidió con una etapa de profundas transformaciones para Querétaro. El estado comenzaba a dejar atrás buena parte de su perfil predominantemente agropecuario para incorporarse con mayor fuerza al proceso de industrialización que transformaría su economía, su territorio y su población.
En ese proceso, Castro Sánchez dio continuidad a la política de impulso industrial mediante la creación del Comité para el Desarrollo Industrial del Estado de Querétaro (CODIQUE), encabezado por el empresario Bernardo Quintana. Esta política favoreció la llegada y expansión de empresas, particularmente de la industria metalmecánica y de bienes de capital.
La transformación no se limitó a la capital. Estudios históricos sobre el desarrollo queretano señalan que durante los gobiernos de Castro Sánchez y Antonio Calzada Urquiza varios municipios, entre ellos Amealco, experimentaron cambios derivados de la expansión urbana y económica del estado.
El proyecto que marcó su gobierno: la nueva UAQ
Pero si existe una obra que define especialmente el legado de Juventino Castro Sánchez, es la creación del Centro Universitario de la Universidad Autónoma de Querétaro, en el Cerro de las Campanas.
La expansión de la UAQ requería nuevos espacios para atender el crecimiento de su comunidad estudiantil. Castro Sánchez respaldó las gestiones para obtener los terrenos que formarían parte del patrimonio universitario y su administración aportó aproximadamente la mitad del costo de la primera etapa de construcción, estimada entonces en 20 millones de pesos.
Los recursos permitieron avanzar en facultades, oficinas administrativas, vialidades, alumbrado, jardines y estacionamientos. Durante su gobierno comenzaron a funcionar instalaciones de Contaduría y Administración e Ingeniería Civil.
El proyecto no alcanzó a ser inaugurado durante su administración: el nuevo campus fue inaugurado el 8 de diciembre de 1973, ya con Antonio Calzada Urquiza como gobernador. Sin embargo, las gestiones decisivas, la obtención de los terrenos y una parte sustancial del financiamiento se realizaron durante el gobierno de Castro Sánchez.
Su apoyo a la educación superior también se reflejó en el presupuesto destinado a la UAQ, que pasó de aproximadamente 3.1 millones de pesos en 1967 a 11.4 millones en el último año de su gobierno.

Educación técnica para un estado que comenzaba a industrializarse
La transformación económica requería también nuevos profesionistas y técnicos.
Durante el sexenio de Castro Sánchez se concluyeron obras del Instituto Tecnológico de Querétaro, institución que había comenzado actividades en mayo de 1967 y que formaba jóvenes destinados a atender las necesidades de una entidad que comenzaba a experimentar una importante expansión industrial.
Así, universidad, educación tecnológica e industrialización formaron parte de un mismo proceso de transformación.
Infraestructura y crecimiento urbano
Las referencias históricas sobre su administración también señalan la realización de presas, pozos y caminos, además de obras de infraestructura urbana y de servicios. Entre las obras vinculadas con su periodo aparecen el Centro Expositor, instalaciones del Seguro Social y la renovación de la antigua Central Camionera.
En materia industrial, su gobierno impulsó además la creación del CODIQUE, mientras que la expansión de la Zona Industrial Benito Juárez acompañó el establecimiento de nuevas empresas en Querétaro.
Todo ello formó parte de una transformación que modificaría profundamente la fisonomía de Querétaro durante las décadas siguientes.
También hubo espacio para la cultura
El legado de Castro Sánchez no se limitó a las obras materiales.
En abril de 1973, durante los últimos meses de su gobierno, fue expedida la Ley que crea la Orquesta de Cámara de Querétaro. El ordenamiento estableció esta institución como organismo descentralizado y señaló entre sus objetivos la difusión sistemática y gratuita de la música mundial, nacional y local entre los sectores de menores recursos.
La disposición fue publicada en La Sombra de Arteaga el 3 de mayo de 1973 y lleva la firma de Juventino Castro Sánchez como gobernador constitucional del estado.

Y al final, Amealco
Después de seis años al frente del gobierno estatal, Castro Sánchez se encontraba en los últimos días de su administración.
El 15 de septiembre de 1973 volvió la mirada hacia Amealco.
No fue un acto menor dentro de la simbología política de aquellos años. El gobernador decidió que su último Grito de Independencia no sería en el balcón de la Casa de la Corregidora, sino en su pueblo natal.
En la capital, Manuel Trejo Vega asumió su representación. Aquella ceremonia tuvo incluso un episodio peculiar: el presidente de la XLIV Legislatura, Francisco Briseño López, inicialmente cuestionó la entrega de la bandera histórica del Batallón Ligeros de Querétaro al representante del gobernador. Finalmente, Trejo Vega pronunció el Grito mientras Briseño López ondeó el lábaro histórico.
Mientras tanto, Castro Sánchez cumplía en Amealco el último Grito de su administración.
Quince días después, el 30 de septiembre de 1973, terminaría formalmente su periodo como gobernador.
Un gobernador que volvió a su origen
La historia de aquella noche permite mirar a Juventino Castro Sánchez desde una perspectiva distinta.
Fue un gobernador que participó en una etapa decisiva para la transformación de Querétaro: impulsó la industrialización, respaldó la expansión de la Universidad Autónoma de Querétaro, fortaleció la educación tecnológica y promovió infraestructura y nuevas instituciones culturales.
Pero para Amealco existe una imagen particularmente poderosa: cuando llegó el momento de cerrar su etapa como gobernador, Juventino Castro Sánchez regresó al lugar donde había comenzado su propia historia.
