En un ambiente de recogimiento y devoción, esta semana Amealco vivió una jornada litúrgica especial marcada por la presencia de una reliquia de primer grado de San Pascual Bailón, fraile franciscano y patrono universal de las asociaciones de la Adoración Eucarística.
Durante la celebración de la misa, se destacó el profundo significado teológico y pastoral de recibir este vestigio sagrado —un fragmento óseo del santo español—, el cual evoca la memoria histórica del creyente e invita a renovar el compromiso espiritual de los fieles.

Un llamado al encuentro y a la coherencia de vida
La homilía inició conectando las lecturas evangélicas del día —centradas en el pasaje de Nataniel y su encuentro con Jesucristo— con el testimonio que dejaron los santos a lo largo de la historia. Se enfatizó cómo la mirada de Cristo interpela al creyente a vivir con transparencia, autenticidad y coherencia moral.
En ese contexto, la llegada de la reliquia fue catalogada como un privilegio e instrumento de gracia para fortalecer el seguimiento a Cristo dentro de la Iglesia.
San Pascual Bailón: Ejemplo de humildad y adoración
Durante la reflexión, se explicó a los asistentes la naturaleza de una reliquia eclesial y la misión de los santos como intercesores ante Dios:
«La misión de un santo es ser intercesor. Ellos ya gozan de la presencia de Dios en el cielo y piden por nuestras necesidades personales, familiares y comunitarias», se señaló durante la celebración.
Asimismo, se hizo un repaso por los rasgos biográficos de San Pascual Bailón (1540-1592):
- Orígenes humildes: Nacido en Torrehermosa, España, en el seno de una familia sencilla, trabajó desde la infancia como pastor de ovejas.
- Devoción temprana: Desde los campos, al escuchar las campanas de las iglesias cercanas que anunciaban la consagración, se arrodillaba a adorar a la distancia.
- Autodidacta de la fe: Aprendió a leer por cuenta propia utilizando únicamente un devocionario heredado de su abuelo.
Impulso a los grupos de Adoración Nocturna
La visita de la reliquia tuvo un impacto especial en los integrantes de la Adoración Nocturna y Eucarística, a quienes se reconoció por su labor constante de oración e intercesión por la comunidad y el país.
A pesar de ser un día laboral, una notable concurrencia de creyentes se dio cita para manifestar su respeto y veneración. Las autoridades eclesiales locales organizaron turnos para velar y venerar la reliquia antes de ser trasladada a su siguiente destino.
La jornada concluyó con las preces comunitarias, donde la asamblea elevó oraciones por la unidad de la Iglesia, las vocaciones y la paz, encomendando sus intenciones a la intercesión de San Pascual Bailón.


