Amealco: un paisaje escrito por los volcanes

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Cuando caminamos entre los cerros, valles y comunidades de Amealco, difícilmente imaginamos que debajo de este paisaje existe una historia que comenzó hace millones de años, cuando enormes cantidades de magma y material volcánico transformaron esta región.

En el sur de Querétaro se encuentra la Caldera de Amealco, una estructura volcánica de aproximadamente 11 kilómetros de diámetro, considerada uno de los centros volcánicos pliocénicos mejor conservados de la región central de México.

Pero hay algo importante: Amealco no tiene simplemente “un volcán”.

Su historia está formada por una sucesión de grandes erupciones, flujos piroclásticos, domos, derrames de lava y conos volcánicos que se desarrollaron durante millones de años.

Hace unos 4.7 millones de años: comienza la gran historia

Los estudios geológicos indican que la actividad relacionada directamente con la caldera comenzó hace aproximadamente 4.7 millones de años. Entonces se produjeron grandes erupciones explosivas que expulsaron pómez, ceniza y flujos piroclásticos. Estos materiales dieron origen a la llamada Toba Amealco, una extensa secuencia de depósitos volcánicos que puede encontrarse muchos kilómetros alrededor de la caldera. La magnitud de aquellas erupciones fue suficiente para provocar el colapso de parte del sistema volcánico, dando origen a la gran depresión que hoy conocemos como Caldera de Amealco.

No estamos ante el cráter de un volcán convencional.

Una caldera es una estructura mucho mayor, asociada al colapso de un sistema volcánico después de una gran erupción.

Después del colapso, el volcán no desapareció

La historia no terminó con la formación de la caldera. Durante los siguientes millones de años, el magma continuó ascendiendo y aprovechando fracturas existentes en la corteza. Así aparecieron nuevos domos de lava y centros volcánicos dentro y alrededor de la estructura.

Entre ellos se han identificado unidades como:

  • Amealco Andesita y Campana Dacita, de aproximadamente 4.3 millones de años.
  • La Cruz Rhyolite, asociada con varios domos riolíticos de alrededor de 3.9 millones de años.
  • Santa Rosa Andesita, con domos posteriores de aproximadamente 3.7 millones de años.

Estos episodios muestran que la Caldera de Amealco tuvo una evolución mucho más compleja que una sola erupción.

El Comal: uno de los últimos capítulos

Uno de los elementos más llamativos de esta historia es el volcán El Comal, localizado hacia el margen sur de la caldera. Su edad es de aproximadamente 2.2 millones de años, por lo que es muchísimo más joven que la formación original de la caldera. El Comal es un cono de escoria de composición andesítica y se encuentra sobre la traza de la falla Epitacio Huerta. Su relación con esta falla resulta particularmente interesante para los geólogos: como el cono no aparece desplazado por ella, los estudios permitieron establecer que el movimiento principal de esa estructura tectónica en esa zona ocurrió antes de la formación del cono.

Es decir, El Comal es una pieza que ayuda a reconstruir la historia tectónica de Amealco.

¿Qué hay debajo de nuestros pies?

Las rocas de la región cuentan esta historia.

La Caldera de Amealco contiene principalmente materiales de composición intermedia, como andesitas y traquiandesitas, además de cantidades menores de rocas riolíticas. Los depósitos de la Toba Amealco son particularmente importantes porque permiten reconocer hasta dónde llegaron las grandes erupciones que ocurrieron hace millones de años.

Incluso fuera de Amealco pueden encontrarse depósitos de esta unidad, que funcionan como una especie de huella geológica de aquellas antiguas erupciones.

Una caldera que también explica nuestro paisaje

La geología volcánica no es solamente una historia del pasado. Las rocas y estructuras producidas por el volcanismo influyen en el relieve, los suelos y la circulación del agua subterránea de la región. Por eso, estudiar la Caldera de Amealco también ayuda a comprender por qué el territorio tiene la forma que conocemos actualmente.

Los materiales volcánicos, además, han sido aprovechados históricamente como materiales de construcción y forman parte del patrimonio geológico de Amealco y de Querétaro.

¿El volcán está activo?

No. Los productos volcánicos más recientes reconocidos para el complejo tienen millones de años de antigüedad. El Comal, uno de los últimos episodios identificados, tiene aproximadamente 2.2 millones de años. Por ello, la Caldera de Amealco se considera un sistema volcánico antiguo, no un volcán actualmente activo.

Amealco, tierra de volcanes

La próxima vez que observes los cerros de Amealco, puedes mirarlos de otra manera. Detrás de esos paisajes existen: antiguas erupciones explosivas; enormes flujos piroclásticos; capas de ignimbrita; domos de lava; conos volcánicos; fallas geológicas y una historia que comenzó hace millones de años.

Amealco no solamente está rodeado de volcanes: su paisaje es parte de la historia de un antiguo complejo volcánico.

Fuentes: Aguirre-Díaz y McDowell; Revista Mexicana de Ciencias Geológicas; Servicio Geológico Mexicano; CONAGUA.

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