La participación del municipio de Amealco ha sido fundamental en la consolidación de una de las tradiciones religiosas más multitudinarias del país: la peregrinación de Querétaro hacia la Basílica de Guadalupe.
De acuerdo con investigaciones socioantropológicas recopiladas por el investigador E. Masferrer K., los habitantes de Amealco formaron parte del núcleo fundador que dio forma a este recorrido a finales del siglo XIX.

Los datos clave del origen histórico:
- El despertar de 1886: Antes de este año, los viajes de fe al Tepeyac eran individuales y poco organizados. Fue en 1886 cuando un contingente no oficial llamó la atención al caminar desde Querétaro, Colón, Amealco y Tequisquiapan rumbo a la Villa de Guadalupe.
- La institucionalización (1892): La marcha cobró carácter oficial cuando la diócesis invitó formalmente a toda la feligresía a sumarse a una caminata organizada de ocho días, acompañados por un sacerdote.
- Consolidación en 1923: Tras sufrir interrupciones por conflictos de fuerza mayor y motivos políticos durante la Revolución y la posrevolución (1911-1922, 1926-1929 y 1934-1936), se fundó una unión organizadora. Esto detonó la creación de filiales formales en municipios clave como San Juan del Río, Amealco, Tequisquiapan, Pedro Escobedo y Tolimán.
Logística e impacto masivo
Los registros históricos destacan la rigurosa logística de estos contingentes, los cuales avanzaban con estandartes de la Virgen y enviaban grupos de avanzada para gestionar alojamiento en cada etapa de la ruta establecida.
Entre los años 1886 y 1936, la afluencia creció exponencialmente: se calcula que marchaban entre 100 y 2,000 peregrinos a pie, secundados por un grupo de entre 400 y 4,000 personas que realizaban el trayecto a bordo del tren.


