En un esfuerzo conjunto por erradicar la violencia sistemática en las aulas y hogares, integrantes del Observatorio Juvenil por la No Discriminación y estudiantes de diversas instituciones educativas recibieron formación especializada para actuar como una red de apoyo ante casos de acoso motivado por la orientación sexual o identidad de género.

Educación contra el prejuicio
La formación, realizada en las instalaciones de la Secretaría de Seguridad Pública del Municipio de Querétaro (SSPMQ), se enfocó en dotar a las juventudes de herramientas de prevención y contención. Los trabajos, coordinados a través de la Dirección de Atención a Víctimas de Violencia Familiar y de Género y la organización SOS Discriminación Internacional Querétaro, abordaron el acoso como una extensión de la violencia de género arraigada en prejuicios culturales.
En el encuentro participaron alumnos de universidades clave en el estado, tales como:
- Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ)
- Tecnológico Nacional de México, Campus Querétaro
- Universidad Politécnica de Querétaro (UPQ)
- Universidad Aeronáutica en Querétaro (UNAQ)
- Universidad de Londres
El panorama de salud mental
La relevancia de estas capacitaciones se sustenta en datos alarmantes. Según la Encuesta Nacional de Salud Mental de Juventudes LGBT 2024 de The Trevor Project, los entornos escolares y familiares son determinantes en el bienestar de esta población:
- 77% de los intentos de suicidio en jóvenes LGBTQ+ están vinculados al entorno familiar.
- 60% se relacionan con el ambiente escolar.
- 28% de los encuestados reportó amenazas o abusos físicos directos.
«Nadie de nosotros quisiera que estas formas de violencia destruyan la vida de nuestros amigos o familiares; nos capacitamos para aprender a construir relaciones humanas libres de discriminación», coincidieron los participantes al cierre de la jornada.
Un recordatorio histórico
Esta iniciativa se alinea con la conmemoración del 17 de mayo, fecha en que la Organización Mundial de la Salud (OMS) dejó de clasificar a la homosexualidad como una enfermedad mental en 1990. Con estas acciones, las dependencias locales y la sociedad civil organizada buscan garantizar que el derecho a la identidad y a una vida libre de violencia sea una realidad en el estado.
